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¿Cuál es la diferencia entre el Chocó y la Amazonía en Ecuador? Un lugar a parte: el bosque nublado del Chocó en Ecuador

bosque nublado del Chocó

Un lugar a parte: el bosque nublado del Chocó en Ecuador

Nuestro bosque nublado, conocido como Chocó ecuatoriano, es parte de una región biogeográfica más amplia que va desde Panamá hasta Perú, a través de la ladera occidental andina. Ubicado a tan solo cuatro horas en auto de la capital, el Chocó es un importante núcleo de biodiversidad y ofrece a sus visitantes acceso a algunos de los bosques más prístinos del país.

Mientras que el Chocó fácilmente contiende con la Amazonía como uno de los principales destinos del país, la mayoría de turistas que viajan a Ecuador nunca han oído hablar del espectacular bosque nublado. En el siguiente artículo, presentaremos las características que distinguen al Chocó de la Amazonía.

 

El paquete completo: bosque húmedo y bosque nublado en un solo lugar

¿Sabía usted que la Amazonía no es el único bosque húmedo del Ecuador?

La Cordillera de los Andes divide a Ecuador en tres regiones: la Costa del Pacífico, la Sierra y la Amazonía. Si tuviera que rastrear cómo cambia el paisaje a medida que viaja de este a oeste (desde la costa del Pacífico hasta la Amazonía), se sorprendería al descubrir que en realidad hay dos tipos de bosque húmedo en Ecuador: uno costero y uno amazónico.  En Ecuador, el Chocó es una de las pocas regiones que abarca un bosque húmedo tropical y un bosque nublado andino (así como muchos otros ecosistemas y microclimas). A medida que uno desciende de los Andes hacia el oeste, los bosques montanos dan paso al bosque nublado a alrededor de 2.200 metros y a 900 metros. Este bosque nublado se transforma gradualmente en un bosque tropical costero que continúa, cuando no ha sido degradado, a través de toda la región costera del Pacífico. El área total de la región del Chocó en Ecuador es de aproximadamente 187.400 km2. Por el contrario, una visita a la Amazonía expone al visitante a un solo tipo de bosque: el húmedo tropical. Comenzando en la ladera oriental andina, la selva amazónica cubre un área casi tan grande como los Estados Unidos y se extiende a través de nueve países de América del Sur. La variedad de medioambientes que uno logra ver durante sus vacaciones es un factor importante a la hora de elegir un destino. Por esta misma razón, muchos visitan la Reserva de Vida Silvestre de Cuyabeno, que se encuentra en la Amazonía ecuatoriana a lo largo de la frontera con Colombia.

Como parte de la cuenca amazónica, el Cuyabeno alberga flora y fauna de gran diversidad dentro de un área concentrada, caracterizada por las llanuras fluviales de la zona de estribación (el pie de monte de la ladera oriental). En un viaje de cuatro días, es posible ver una gran variedad de especies de todo tipo. La desventaja de visitar esta zona, sin embargo, es que no es una experiencia exclusiva y para cada excursión es probable que usted tenga que meterse en una pequeña canoa a motor con más de 20 turistas.

En comparación, el Chocó ofrece a los visitantes una experiencia exclusiva, con acceso tanto al bosque húmedo tropical como al bosque nublado andino, lo que garantiza numerosos avistamientos de especies de flora y fauna en un corto periodo de tiempo.

Río Amazonas y Amazonía.

La gran división: la Cordillera de los Andes

Para tener una idea más clara de por qué el bosque nublado de la Amazonía y del Chocó en Ecuador son tan diferentes, es necesario retroceder en el tiempo algunos millones de años, alrededor de 60 millones para ser precisos. Este es el punto en la historia del planeta en que la cordillera de los Andes comenzó a elevarse, alcanzando su altura actual hace más o menos unos 10 millones de años. Como la cordillera continental más larga de la Tierra, los Andes son una barrera física entre Oriente y Occidente. Esta “gran muralla” creó el aislamiento geográfico entre las especies a ambos lados, impidiendo su interacción y derivando en la especiación (la formación de especies nuevas y distintas a través de procesos evolutivos). Vea un video sobre este proceso aquí:

Esta barrera continental también es responsable de las diferencias climáticas entre las dos regiones. Los Andes bloquearon el flujo de aire húmedo proveniente de la costa atlántica y evitaron que el agua fluyera hacia el Pacífico. La enorme cantidad de humedad y agua que se acumuló al oeste de los Andes es responsable de la zona hídrica del Amazonas, río que desemboca en el océano Atlántico.

En el lado oriental de los Andes, se formaron nuevos hábitats de gran altitud y condiciones ambientales acordes. Entre estos se encuentra al bosque nublado y el bosque lluvioso (o “húmedo tropical”) del Chocó ecuatoriano.

El ascenso de los Andes es un tema fascinante y controvertido que va más allá del alcance de este artículo. Si está interesado en obtener más información, lea esta publicación de ScienceMag.

La especiación de los animales del bosque nublado del Chocó  

Como resultado de la formación de los Andes, los animales que uno encuentra en los bosques de la Amazonía y del Chocó en Ecuador son bastante distintos. Sin embargo, dado que muchos de ellos comparten un ancestro común, también presentan evidentes similitudes. Los siguientes tres ejemplos proporcionan una visión más amplia de algunos de los cambios evolutivos que tuvieron lugar entre especies similares de ambas regiones:

El mono araña

En tanto la Amazonía como el Chocó se puede encontrar dos especies de mono araña, las cuales han evolucionado y hoy son genéticamente distintas. El Mono Araña (Ateles belzebuth) de la Amazonía cuenta con una distribución amplia, aunque todavía se considera una especie amenazada.

A lo largo del noroeste del Ecuador, el Chocó es el hogar de una especie de mono más grande, el Mono Araña Cabecicastaño (Ateles fusciceps). Esta especie se diferencia de su primo oriental por su cabeza marrón y su máscara facial pálida.

El rango de distribución del mono araña del Chocó es mucho más pequeño que el de su homólogo amazónico y, desafortunadamente, esta especie está en peligro crítico de extinción. Reside en bosques maduros sin alteraciones donde se alimenta de frutas, hojas e insectos a diario. A medida que gradualmente se va degradando su hábitat, el mono araña no ha logrado mantener poblaciones sanas.

Tener la suerte de observar a un monos araña en el Chocó ecuatoriano es siempre experiencia única en la vida y si existe un lugar donde puede suceder, es Mashpi Lodge.

Gallito de la Peña

Gallito de la Peña

Otro intrigante ejemplo de especiación entre la Amazonía y el Chocó es el del Gallito de la Peña (Rupicola peruvianus). Conocido por su vibrante coloración y cresta en forma de abanico (presente solo en el macho), el Gallito de la Peña se encuentra a ambos lados de los Andes, con solo una sutil variación en el color de su plumaje. En la Amazonía, el Gallito de la Peña muestra una coloración más anaranjada mientras que en el Chocó, su color es un rojo intenso. En este caso, tanto el ave del Chocó como su versión amazónica son la misma especie, aunque se clasifican como subespecies separadas. Como resultado de su separación en el tiempo, han evolucionado y demuestran esta ligera diferencia física.

Pájaro Paraguas

Pájaro Paraguas Longuipéndulo

Otro pájaro con una historia similar es el magnífico y difícil de ver Pájaro Paraguas Longuipéndulo (Cephalopterus penduliger). Para atraer a su compañero, el pájaro macho está adornado con una cresta y un extraño “péndulo” emplumado que nace de la garganta. Si nunca ha visto una garganta como esta, es hora de que lo haga. Al atraer tanta atención a sí mismo, el pájaro paraguas macho se vuelve más vulnerable a los depredadores. Afortunadamente, la longitud de esta “barba” la puede controlar y cuando vuela, la retrae. Entre el Chocó y la Amazonía, las diferencias entre las dos especies fueron lo suficientemente significativas como para clasificarlas como especies distintas. En apariencia, son muy similares, pero la especie amazónica (Cephalopterus ornatus) es notablemente más grande. Haga clic aquí para ver un video del Pájaro Paraguas Longipéndulo o, mejor aún, venga a ver a esta fascinante ave por sí mismo en Mashpi Lodge.

3 especies que solo verá en el bosque nublado del Chocó

La magnitud del bosque amazónico está representada de muchas maneras. En amplitud, el bosque amazónico se extiende a lo largo de miles de kilómetros, cruzando más de ocho países en el trayecto. En profundidad, el río Amazonas alcanza hasta 100 metros y, en ciertas secciones, es incluso navegable para grandes buques oceánicos. En altura, el dosel de los bosques amazónicos es tan alto como un edificio de 14 pisos, con un promedio de 30-45 metros. Todo en la Amazonía es más grande, incluidos los animales que rondan por ahí. Entre los habitantes amazónicos más familiares está el jaguar, el delfín rosado, el tapir, las tarántulas devora-pájaros y las pirañas devora-hombres (solo ocasionalmente se alimentan de humanos). El bosque nublado del Chocó, por el contrario, alberga especies de animales mucho más pequeñas. Muchas de estas especies son endémicas del Chocó; es decir, solo se pueden encontrar en la región del bosque nublado del Chocó y en ningún otro lugar del mundo. De hecho, entre los reptiles y anfibios que se encuentran en el Chocó, casi el 40% son endémicos. La Reserva de Mashpi dentro del Chocó ecuatoriano es un tramo prístino de esta bio-región donde, si tiene suerte, es posible ver algunas de las siguientes especies endémicas:

Rana Cutin

“Cutin Adornado” (Pristimantis ornatissimus)

La Pristimantis ornatissimus es una pequeña rana arbórea endémica del flanco noroccidental de los Andes con un rango de distribución entre los 400 y 1.800 metros sobre el nivel del mar. Debido a su coloración dorada, la rana es considerada una joya del bosque, lo cual explica su nombre en Latín: ornatus significa decorado u ornamentado. De hecho, incluso el apodo local, “cutin adornado”, se inspira en sus colores y diseño corporal. Una especie nocturna y arbórea, la Pristimantis ornatissimus vive dentro de hojas grandes y bromelias. Desafortunadamente, como suele ser el caso en la actualidad, ahora está en la lista de especies vulnerables debido a la pérdida de su hábitat y la deforestación. Como anfibio, es especialmente vulnerable a la contaminación agrícola.

Tucán del Chocó

Tucán del Chocó (Ramphastos brevis)

Este precioso tucán es endémico de los bosques del Chocó, como lo indica su nombre. A diferencia de la Pristimantis ornatissimus (descrito anteriormente), avistamientos frecuentes del Tucán del Chocó dan fe de la salud general de su población. Dicho esto, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la tendencia poblacional del tucán parece estar disminuyendo. Su estado de distribución es amplio y, por lo tanto, está expuesto a un riesgo menos inmediato.

El Tucán del Chocó es un ave grande y llamativa. Su pico amarillo y negro es muy característico, así como su llamado, que parece el croar de un sapo. En el bosque, se sabe que estas aves forman gran alboroto, especialmente cuando se juntan varios individuos. Hay algo sobre los colores, el pico y el carácter de un tucán que deleitan a los aficionados de aves y a los no aficionados también.

En el Chocó, uno de los mejores lugares para ver el tucán es la Libélula, un teleférico que penetra el dosel del bosque nublado de Mashpi Lodge.

Colibrí Cometa Colivioleta

Silfo Colivioleta (Aglaiocercus coelestis)

A lo largo del bosque nublado del Chocó, a alrededor de 900 metros, los observadores de aves pueden deleitarse encontrando otras especies de aves endémicas: el Silfo Colivioleta es una de ellas. El nombre deriva de la impresionante, larga y resplandeciente cola que posee el macho. Esta especie de colibrí mantiene una población estable que no está en riesgo.

Al igual que los otros animales de esta breve lista de especies endémicas del Chocó, el Silfo Colivioleta solo se puede ver en este bosque, donde aprovecha el bosque cubierto en musgo. Vive aquí durante todo el año y puede ser visto frecuentando los bebederos de néctar de Mashpi Lodge.

Mashpi visto desde el dron.

Para terminar…

 Si aún no ha considerado visitar el Chocó, es hora de que lo haga.

Con tan solo una fracción del tamaño de la Amazonía, el Chocó es uno de los ecosistemas biológicamente más diversos del mundo. En Ecuador, la riqueza natural del Chocó se concentra en una reserva accesible y exclusiva, a solo cuatro horas en automóvil de la capital del país.

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