El Chocó y el Pacífico

El Chocó, una bio-región y punto caliente de biodiversidad de suma importancia para el planeta; es un juego de montañas con el mar. La cara occidental de la cordillera de Los Andes observa con quietud y paciencia las mareas que suben y bajan en el Pacífico Oriental, vigilante a las corrientes que influirán en su temperamento. A pesar de que no todo el Chocó está cerca del mar, si es el frente de la cordillera que lo mira, de cerca y de lejos, formando una relación cercana, dependiente en su totalidad del mar. Las corrientes marinas son las culpables de lo que sucede en el Chocó. La geografía, además, juega un rol de coincidencias con las corrientes. Es así como el Chocó y el océano Pacífico están entrelazados y conectados; un matrimonio que tiene como fruto a uno de los lugares más biodiversos y mágicos, un oasis de especies, hábitats y paisajes únicos.

Es increíble pensar que un simple movimiento de agua sea de tal vital importancia que controle a todo lo que es vivo y todo lo que no. Así pues son las corrientes marinas, una fuerza que prácticamente domina a todo el planeta Tierra. En esencia, las corrientes marinas son el motor del clima; es a través del movimiento de sus aguas que llueve o deja de llover en todo el globo. ¿Pero, qué es lo que hace mezclar las aguas marinas? Las fuerzas involucradas en crear corrientes son la rotación de la tierra y el viento, y también la salinidad y la temperatura. Esta última es de particular interés ya que además de mover las aguas de acuerdo a la aceleración de sus partículas, está directamente involucrada en definir el clima. El agua fría, tranquila, con partículas pausadas, se mueve por abajo con calma; el agua caliente, acelerada y alborotada tiende a subir. El agua que llega a los polos helados se enfría, moviéndose por debajo hasta acercarse a los trópicos donde el frio se espanta y por lo tanto el agua sube formando una cadena de movimientos. Luego el viento, junto con otros efectos físicos (entre ellos el efecto Coriollis) empuja las corrientes en distintas direcciones. Cuando las corrientes son cálidas (casi siempre en los trópicos) existe lluvia y cuando las corrientes son frías existe sequía. El Ecuador está influenciado por dos importantes corrientes: desde el sur, muy fría y productiva sube la Corriente Fría de Humboldt; y desde el norte, abrigada y alborotada baja la Corriente Cálida de Panamá. El Chocó se encuentra justo en la zona de mayor influencia de la Corriente Cálida de Panamá y como consecuencia es bendecido con lluvias torrenciales y agua por todo lado.

Pero, estar pegado a la carretera de una corriente cálida no es todo lo que se necesita para llegar a los altos niveles de pluviosidad que tiene el Chocó. En el Chocó la Corriente Cálida de Panamá ha firmado un pacto de humedad con la cordillera de Los Andes. A medida que va escalando la altitud de las montañas una enorme barrera se va formando, no solo para observar vigilante a todo lo que sucede allá abajo. Las corrientes cálidas son acariciadas por la brisa marina y por el viento, entregando todo su calor en ese beso. Este intercambio conlleva condensación y la condensación forma las nubes, cúmulos, algodones remojados de agua dulce de origen salado. El viento empuja las nubes hasta las vigilantes montañas, que cobran peaje para su paso y la moneda es el agua. Las montañas son barreras de nubes, atrapándolas y robándolas del viento, acumulando toda el agua que surgió de las corrientes del mar.

La Corriente Cálida de Panamá se forma cuando la Contracorriente de Cromwell, que viaja desde el Pacífico Este con todas las aguas calientes del gran océano, llega al Pacífico Oriental y choca con Centroamérica justo en el Golfo de Panamá y es divida en dos corrientes, siendo la de Panamá una de ellas. Los vientos alisos empujan al sur esta nueva corriente, obligándola a bañar todas las costas del Chocó, desde Panamá hasta Ecuador. Durante la época lluviosa existe una mayor influencia de esta corriente, por lo que la temperatura es más alta, al igual que la humedad y la lluvia. Durante la época no lluviosa, la Corriente Fría de Humboldt (que viene del polo sur) tiene mayor influencia empujando a la de Panamá hacia el norte, disminuyendo, pero no del todo en el Chocó, la pluviosidad.

La Cordillera de los Andes en el Chocó ecuatoriano se levanta hasta casi los 5,000 metros sobre el nivel del mar, y es capaz de atrapar nubes desde los 800m. Sin las montañas, la influencia de la corriente cálida ya genera mucha lluvia, pero con la presencia de esta malla absorbedora de agua, la lluvia en el Chocó del país llega a los 3,000mm al año y puede superar fácilmente esta cifra y llegar a más de 10,000mm, especialmente cuando se presenta el Fenómeno del Niño. Así es como esta convergencia de coincidencias, acumulación de factores físicos, geográficos y oceanográficos convierten al Chocó en la región con más lluvia de todo el Planeta.

El Mashpi se encuentra casi en el medio de la bio-región del Chocó y también es bañado a diario por agua que ha surgido del Océano Pacífico, ya sea en forma de “garuas”-finas gotas de agua inmersas dentro de las nubes y la neblina- o en forma de tormentas tropicales, torrenciales duchas acompañadas de viento y truenos. Entre diciembre y mayo de cada año, aunque a veces antes y a veces después, la Corriente Cálida de Panamá toma posesión con fuerza de la costa ecuatoriana. En esta época llueve en Mashpi, llueve mucho. Entre junio y noviembre la Corriente Fría de Humboldt empuja a su opuesta y la lluvia disminuye en Mashpi, pero no cesa. Esta época se llama “seca”, irónicamente ya que en Mashpi no se llega a secar, y se caracteriza por una fina “brisa” húmeda, garua y neblina que es atrapada por el bosque para mantenerse eternamente humectado. En el Mashpi suele llover hasta 3,000mm al año, entregando como regalo prístinos ríos y cascadas y una inmensa biodiversidad; gracias a la humedad y lluvia hay tanta variedad de especies y grandes niveles de endemismo en Mashpi. Los bosques del Mashpi también hacen ofrendas al Océano Pacífico y devuelven el agua que les da vida en forma de cristalinos ríos para que el ciclo pueda continuar. Los lugares del Chocó que han perdido sus importantes bosques tiene un impacto directo en el océano; los altos niveles de pluviosidad en montañas deforestadas generan erosión y deterioro del suelo, lo que a su vez genera deslaves catastróficos y excesiva sedimentación que termina en los ríos, contaminando y matando toda vida, y finalmente llega al mar cubriendo los arrecifes de lodo, privándolos de luz – que es su sustento- y así sofocándolos. La mano del hombre divorcia y arruina el acuerdo que sostiene el Pacífico con el Chocó. Es por esto, entre otras cosas, que la reserva de Mashpi es una joya, 1,200 hectáreas bañadas con agua del Pacífico Oriental que abrigan vida, tanto en el bosque como en los ríos y finalmente en el mar.

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