Espías en el bosque!

Las Cámaras Trampa

Los bosques tienen espías, guardianes que buscan desentrañar los misterios que guarda la selva, entender su dinámica y a través del conocimiento y la ciencia proteger los lugares más sagrados y místicos del planeta; guardianes en la forma de biólogos, ecólogos y demás estudiosos de la vida, espías de las criaturas que se mueven entre las hojas, el dosel y el suelo.

El trabajo de investigación en un bosque húmedo tropical, como lo es la reserva de Mashpi, no es cosa fácil.

Todo en este ecosistema está camuflado y diseñado, con agudos sentidos, para la supervivencia. Desentrañar sus misterios requiere de recursos, valentía, buen ojo para los detalles, y más que nada muchísima paciencia; pueden pasar años a la búsqueda de una especie dentro del bosque lluvioso sin lograr encontrarla. Los biólogos y ecólogos que trabajan en lugares así han tenido que hacer gran uso de su creatividad y de complicadas fórmulas y modelos matemáticos para encontrar respuestas a sus preguntas; recorrer horas de horas en transectos, registrando huellas en el lodo entre las hojas caídas, para así saber qué especies habitan en cada bosque y solo con muchísima suerte lograr toparse frente a frente con las escurridizas criaturas del bosque.

Es así que mucho todavía se desconoce, pero con la ayuda de la tecnología se ha logrado avances increíbles en muy poco tiempo, obteniendo así información que antes hubiera tomado 10, o 20 años, o tal vez nunca se lo hubiera logrado.

Este es el caso del aporte que las cámaras trampa han proporcionado a la ecología, biología y conservación de lugares como Mashpi; las herramientas más eficientes para el espionaje biológico.

Las trampas han sido una metodología ampliamente utilizada en estos campos de la ciencia. A veces la única forma de ver a las especies de interés era trampeado físicamente, con jaulas y algún cebo, para de esta forma evitar espantar a muchas especies con afilados sentidos del olfato y del oído diseñados para captar la presencia de cualquier peligro, como lo es la presencia humana.

Si bien antaño esta era la única forma de observar a muchas especies, y todavía es utilizada para específicos estudios, este tipo de muestreo es de complicada logística, necesidad de recursos y también involucra riesgos ya que se debe manipular físicamente vida silvestre.

Cuando aparecieron las cámaras de rollo se abrió todo un mundo nuevo para el trampeo, creando las primeras cámaras trampa en robustas cajas y adaptándolas a complejos sensores y paquetes de baterías, minimizando e incluso eliminando la necesidad de manipular animales, y entrando ocultamente en la vida del bosque como un espía.

El inicio al foto-trampeo fue la luz para la realización de muchas investigaciones que antes eran inimaginables y no se hubieran podido lograr por la dificultad de observar animales, en especial mamíferos de un bosque húmedo tropical andino.

En la última década, con la aparición de las cámaras digitales y más aún con la existencia de las cámaras trampa comerciales, se ha dado un boom de foto-trampeo y así se han logrado nuevos descubrimientos y avances para la conservación. Las primeras cámaras trampa no se podía encontrar a la venta, tenían que ser diseñadas y construidas por cada investigador. Ahora hay todo tipo de cámaras trampa en el mercado, para cada estudio y para cada bolsillo. Con estas maravillosas herramientas se puede hacer muestreos de biodiversidad y confirmar la presencia de especies amenazadas o extremadamente elusivas, se puede medir la abundancia de especies e incluso individuos, cuando estos tienen rasgos únicos que los diferencian del resto, se puede medir la densidad, también el nivel de supervivencia que tiene cada individuo o especie, incluso se puede estimar los rangos de vida y un poco de la migración de especies que antes solo se conocían en libros de ficción porque era imposible de ver en “vida real”. Las cámaras trampa son una grandiosa herramienta para medir la salud de los bosques y aportar así a su protección.

Los majestuosos pumas en distintas cámaras trampa de Mashpi.

La reserva de Mashpi también es parte de esta gran revolución del trampeo, donde los espías que se dedican a observar la vida de la reserva han colocado cámaras donde vigilan de la forma más sutil a todo tipo de mamíferos que rondan por el soto-bosque desde pequeños roedores hasta grandes felinos como el puma. También registran distintas especies de aves que rondan este estrato del bosque. Se han colocado muchas cámaras camufladas a nivel del suelo en lugares claves, identificados por la observación de distintas huellas.

La ubicación y distribución de las cámaras es importante ya que eso define el tipo de estudio a realizarse y en el caso de la reserva de Mashpi, además de identificar qué especies existen, el proyecto de cámaras trampa busca conocer la densidad de especies, su distribución, comportamiento y el movimiento de individuos que pueden ser identificados por características clave, y así tal vez, tratar de estimar las tendencias de sus poblaciones.

Para esto, con sistemas de información geográfica se diseña una cuadrícula sobre el área de muestreo dentro de la reserva. Las cámaras son colocadas en cada cuadro de esa cuadrícula imaginaria. Luego, a través de modelamientos matemáticos, se puede calcular un sin fin de cosas con las imágenes obtenidas de las cámaras, como la ocupancia, la densidad, la abundancia, etc.

Las cámaras funcionan con dos sensores, uno que se activa con el movimiento y otro con el calor. Por esto se los utiliza principalmente para estudiar mamíferos y aves. Se las coloca a nivel del suelo (soto-bosque) y cuando un animal se cruza por su campo de visión, toma varias fotografías e incluso videos. Además de todas estas maravillas, las cámaras marcan cada imagen con la fecha, hora, temperatura y fase lunar.

Un investigador colocando una cámara trampa en Mashpi

Para Mashpi las imágenes obtenidas son un verdadero tesoro ya que no solo se ha podido observar especies que ya no se creía que había en la zona por el inmenso deterioro que el Chocó ha recibido a lo largo de su interacción con los humanos, sino que también se ha podido conocer el estado de salud de los bosques de la reserva creando una línea base que permite monitorearlos a largo plazo y así asegurar la preservación de los mismos.

Se ha podido documentar un gran número de especies de mamíferos como guantas, guatusas, osos hormigueros, armadillos, cabezas de mate y muchos más. Algunos muy difíciles de encontrar como los venados ya han sido registrado en las cámaras. Más interesante aún, se ha podido registrar y observar a los mamíferos más sigilosos y difíciles de ver: los felinos

Un tímido venado se muestra en una de las cámaras trampas de la reserva.

Los felinos son las imágenes más jugosas que se han obtenido de las cámaras trampa. Hasta el momento se han observado 4 especies: el puma (Puma conconolor), el ocelote (Leopardus pardalis), el tigrillo (Leopardus tigrinus) y el margay (Leopardus weidii). Es un excelente indicador para un ecosistema el que exista presencia y abundancia de depredadores tope, los que están en la parte más alta de la cadena alimenticia, y especialmente de los grandes como el puma que requieren de enormes extensiones de tierra para sobrevivir. Más jugoso aún es que con las cámaras se ha podido reconocer individuos de pumas que tienen rasgos distintivos, como cicatrices o coloraciones especiales. Al momento se ha observado un macho y a algunas de las hembras que compondrían su harem. Se estima que la reserva cumple con las necesidades para la familia de este macho específico ya que significa justamente el área para su rango de vida.

Los majestuosos pumas en distintas cámaras trampa de Mashpi.

Un investigador puede pasar años en el bosque buscando ver con sus propios ojos las especies más raras y reservadas y no lograrlo, sabiendo que ellas sí lo están observado y están al tanto de sus movimientos. Entonces, ¿quién espía a quién? Los biólogos buscan observar y conocer, pero la biología y la evolución les quitó la habilidad de hacerlo desde el sigilo sin ser observados. La única forma de ser espías del bosque, como lo son sus criaturas, es a través de la tecnología. Las cámaras trampa son el ojo que observa lo que antes era imposible y gracias a esta herramienta más especies y más área de bosque puede ser protegido. La investigación científica, con sus números y fórmulas, es sumamente importantes para la conservación, pero las imágenes tiene PODER, el poder de cambiar mentes incrédulas, el poder de confirmar lo estimado, el poder de transmitir belleza. Las imágenes que atrapan las cámaras trampa confirman la presencia de criaturas increíbles y motivan a querer cuidarlas. Es así que está herramienta de espionaje biológico también tiene la fuerza de cambiar la mentalidad humana y fomentar la conservación, con tan solo una imagen.   

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