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Hombres mariposa

En la mitad del Centro de Vida, encontrarás un colorido, revoltoso corazón: el Mariposario, hogar a decenas de creaturas aladas, volando erráticamente de hoja en hoja.

Destellos de naranja, paneles transparentes  y ojos de águila parpadean a la vista y luego desaparecen. Aunque la escena de innumerables mariposas volando alrededor de esta burbuja de exuberancia decorada con cascadas y piletas puede sonar como un sueño (o un video musical de 1990), este es uno de los experimentos científicos más exitoso de Mashpi, presidido por un grupo de cuatro.

Muchas horas son dedicadas al Mariposario, con cada especie sacada de toda la reserva. Cuando la mariposa está en la jaula, es observada, sus huevos son estudiosamente colectados al recogerlos de detrás de las hojas. Después, cada una de sus etapas de vida es documentada, desde huevo a oruga a pupa a mariposa.

Conoce la gente que mantiene los ciclos de vida de estas hermosas criaturas en pie.

Joselito Ranquilio

Joselito es de un pueblo cercano llamado Pacto y ha trabajado en Mashpi por más de 5 años, y empezó a trabajar en el mariposario hace dos.

¿Qué hacías antes de empezar a trabajar en Mashpi?

Trabajaba en agricultura, en panela. Trabajar con caña es muy difícil, es un año y medio de trabajo antes de que lo puedas cosechar, y se necesita una mula para eso.

¿Cómo viniste a trabajar en Mashpi?

Un grupo de nosotros de Paco vinimos a escuchar una charla por Carlos Morochz, y empecé a trabajar abajo en el bosque. Antes de empezar a trabajar en Centro de Vida hace dos años, no sabía nada de mariposas.

¿Cómo es tu día promedio?

Llegamos temprano en la mañana, chequeamos las jaulas para ver si hay algún daño, las limpiamos y ponemos comida y agua. Después limpiamos las cajas donde están las pupas, las desinfectamos y ponemos comida para cada pupa, cada una tiene su propia hoja favorita.

De ahí, revisamos los huevos, sacándolos de las hojas de la jaula y poniéndolos en hojas nuevas para poder observarlos. Después de eso, sacamos las pupas.

Después de almuerzo es hora de revisar las plantas y la comida para las mariposas, y buscar huevos. Y eso es todo, al siguiente día lo hacemos todo otra vez.

¿Qué te gusta de Mashpi?

Me encanta trabajar con naturaleza, ¡en una montaña! Respiramos aire puro, no como en Quito. Me ha enseñado mucho acerca del medio ambiente, intento hacer que más gente de mi pueblo se interesa, para limpiar ríos y plantar árboles.

Agusto

Agusto, de 21 años, viene de la comunidad de Mashpi.

¿Cómo llegaste a trabajar en Mashpi?

Vine acá hace seis años, antes de que el hotel siquiera abra. Fui contratado específicamente para trabajar con las mariposas, pero también sabía que iba a tener la oportunidad de estudiar, de aprender más.

¿Qué estarías haciendo si no trabajaras en Mashpi?

Algunas personas de mi familia trabajan en agricultura, y eso es lo que yo hacia antes de venir. Otros trabajan en Santo Domingo, como trabajadores del día. Tal vez eso también estaría haciendo.

¿Qué hace de Mashpi un lugar tan especial?

La naturaleza. No hay nada como esto en ningún otro lugar del mundo. Es tan diverso, hasta solo los insectos.

¿Duermes en el hotel como los guías?

Llego a las 6:30 de la mañana todos los días. Hay una mini van que nos recoge, pero a veces camino desde mi casa. Es una caminata de 40 minutos a través del bosque. Me encanta hacerlo solo por lo que crecí aquí.

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