Tangaras: Las reinas del nuevo mundo

Rufous-throated tanager

Es difícil definir a las inciertas tangaras, ya que al parecer no están definidas, o al menos no correctamente. Más que danzantes, son cantoras, aunque ni eso. Tangara, en el idioma brasilero Tupi – de donde surge el nombre – significa danzante o bailarín y por mucho tiempo estas aves estaban definidas como “aves de canto”. Ahora no sabemos si lo que les define son los bailes, los cantos, los mil colores que poseen, sus picos muy variados o sus gustos en la comida. Lo que sí sabemos es que son únicas en el mundo; y no se encuentran en todo el mundo.

Las tangaras son las reinas del Nuevo Mundo; su distribución está restringida al continente Americano, con mayor diversidad a medida que se levanta la cordillera de los Andes en Sudamérica – alrededor de un 60% de las especies se encuentran en tierras andinas -, y como no podría ser de otra manera, un alto porcentaje de especies se encuentran en los flancos occidentales, particularmente en el Chocó.

La principal familia de las tangaras, y por la que han estado definidas durante mucho tiempo, es la familia Thraupidae. Esta es la segunda familia de aves más grande del planeta con por lo menos 378 especies. Lo más seguro es que este número cambie, como ya lo ha hecho en varias ocasiones, ya sea porque se descubren nuevas especies o porque se añaden miembros que por su taxonomía pertenecían a otras familias, como es el caso de algunos pinzones, semilleros y pincha-flores, que ahora gracias a estudios genéticos resultan también ser tangaras.

En general las tangaras son pequeñas y medianas en tamaño y están dotadas de alucinantes combinaciones de colores chillones y llamativos; son sumamente bellas. Claro que hay excepciones de tangaras con colores más apagados y tímidos, pero en general, si brilla con colores llamativos, metálicos y atractivos, es una tangara. Les gusta estar acompañadas, no solo de otros de su misma especie, sino que pueden andar de alboroto con otras especies en “mixed flocks” o bandadas mixtas, por lo que suelen ser fáciles de observar. Se alimentan de todo lo que pueden: insectos, frutos y semillas, arañas, incluso néctar de las flores.

En Mashpi lo que menos faltan son las tangaras y se las puede ver en cualquier parte y a cualquier hora; eso sí, hay especies increíbles que merecen ser buscadas a la madrugada, o en senderos escondidos luego de una buena caminata, recompensando el esfuerzo con colores que ni las acuarelas ni los óleos de los artistas pueden llegar a imitar en belleza.

Una verdadera joya es la Tangara Esmeralda (Chlorochrysa phoenicotis), que con su intenso color verde, esta ave del Chocó es como la piedra preciosa de su nombre. Es endémica del hotspot de biodiversidad del Chocó, entre Colombia y el noroccidente Ecuatoriano; no es muy común, pero en Mashpi se deja ver, incluso se acerca a los comederos. También se la conoce como Tangara Reluciente.

Tangara Esmeralda o Tangara Reluciente (Chlorochrysa phoenicotis) en un Guarumo.

Otra especie endémica del Chocó que se observa con bastante facilidad en Mashpi es la Tangara Golirrufa (Tangara rufigula). Esta especie prefiere bosques húmedos piemontanos como los de Mashpi y se alimenta de frutos, insectos y artrópodos como arañas.

Rufous-throated tanager

Tangara Golirrufa (Tangara rufigula)

Un miembro más de esta enorme familia que se acerca con tranquilidad a los comederos y que de seguro se puede observar en Mashpi es la Tangara Carafuego o Cariflama (Tangara parzudakii). A diferencia de las otras dos especies, su distribución no está restringida únicamente al Chocó, y se encuentra en ambos flancos de la cordillera de los Andes, entre Colombia y Venezuela, hasta Perú.

Flame-faced tanager

Tangara Carafuego o Tangara Cariflama (Tangara parzudakii)

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