Volando entre las copas de los árboles

Las copas de los árboles, que en su conjunto forman el techo del bosque o dosel, siempre han fascinado a biólogos, ecólogos y a todos los amantes de la naturaleza, y son hasta ahora la última frontera para las exploraciones en los bosques tropicales. El poder acceder a la copa de los árboles ha sido un privilegio reservado únicamente para los monos y las aves, y aunque desde el siglo XIX los exploradores ya soñaban con poder llegar al techo del bosque, no fue hasta 1929 cuando se construyó la primera plataforma de observación en un bosque tropical. Infortunadamente, no se publicó ningún dato, pero este hecho dio inicio a la exploración del dosel del bosque. En los años 50 se construye la primera torre de observación hecha de acero en un bosque de Uganda, la misma que permitió tener por primera vez una idea de la relación entre el suelo del bosque y la copa de los árboles. Pero el gran salto se da en los años 70 cuando un grupo de intrépidos biólogos adaptaron sus conocimientos de escalada en roca y manejo de cuerdas para poder llegar al tope de los árboles. Una década después, en los años 80’s, se construyen los primeros puentes entre los árboles que permitían a los investigadores poder moverse por el bosque y entender mejor las interacciones que ocurren en este sitio (Lowman, 1999).

Al mismo tiempo Terry Erwin en 1982, utilizando cuerdas y trepando a la copa de los árboles, se disponía a responder la pregunta: ¿Cuántas especies de insectos pueden habitar un acre (0,40 Ha) de bosque tropical? Escogió al árbol de Guácimo (Luehea seemanii) para esta prueba. Una vez en la copa fumigó el árbol creando una nube de insecticida alrededor y esperó a que caiga una lluvia de insectos los que recogía con un tapete de sábanas blancas que había colocado en el suelo. Lo que encontró revolucionó completamente el estudio de la diversidad de insectos en los bosques tropicales, ya que en un solo árbol se encontró 1200 especies de escarabajos aproximadamente, y contrastando esta información con el número especies de árboles que se encuentran en los bosques tropicales pudo estimar que la diversidad de insectos en los bosques tropicales es de aproximadamente treinta millones de especies, cuando antes se creía que no superaba los tres millones de especies.

Este hallazgo cambió totalmente la forma de ver la diversidad de los bosques tropicales, e hizo que los investigadores dirijan su mirada hacia el dosel. Se sabe ahora que aproximadamente el 70% de la diversidad de un bosque tropical habita en la copa de los árboles y es por esto que en la actualidad se han ideado un sinnúmero de mecanismos para poder acceder a ella, los mismos que van desde globos de aire caliente hasta grúas mecánicas.

En Mashpi nuestra Torre de Observación y la Bici Aérea dan la oportunidad a nuestros visitantes de sentirse como estos modernos exploradores, llegando a lugares donde solo llegan las aves, brindándoles una vista única y la posibilidad de viajar por entre las copas de los árboles descubriendo parte de esta gran diversidad. Desde la Bici Aérea podemos ver árboles llenos de musgos, bromelias, orquídeas y otras epífitas, podemos escuchar el canto de las aves o simplemente contemplar el paisaje. Mientras que la torre de observación nos permite ascender desde el suelo del bosque hasta estar por encima de la copa de los árboles, apreciando cada nivel que forma la estructura del bosque.

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