Todos son biólogos en el Laboratorio Mashpi

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Una cosa es observar las flores, las aves, los animales y la belleza y “mega-diversidad” del bosque nublado que cubre las laderas del Pichincha a poca distancia de la ciudad de Quito y otra muy distinta es entender y apreciar todo lo que estás observando. Mashpi Lodge, situado en medio de las 1.200 hectáreas de bosque nublado de la Reserva de Biodiversidad Mashpi, ofrece a los huéspedes la posibilidad de hacer ambas cosas con su nuevo e interactivo Laboratorio Mashpi, inaugurado en julio de 2017.

A pocos pasos de la casa principal, el laboratorio ofrece a los huéspedes la oportunidad de interactuar con el entorno natural del hotel y aprender de los biólogos residentes y guías de Mashpi. En los 65 metros cuadrados del Laboratorio, en una sólida estructura de vidrio, uno se queda admirado de las colecciones de anfibios, reptiles e insectos, incluyendo mariposas y abejas de colores llamativos.

Tan innovador como el Lodge en sí, el Laboratorio Mashpi es además una instalación científica en funcionamiento, un showroom, un museo y un aula de biología práctica con una importante misión. «Además de generar más y más información sobre el frágil ecosistema del Chocó, comunicamos todo este conocimiento a las personas que nos visitan,” explica Andrea Tapia, Coordinadora de Investigación de Vida Silvestre de Mashpi: «aunque generamos trabajos científicos y estudios en Mashpi, ¡quien espera que uno se siente a leérselo todo!»

Andrea llegó a trabajar inicialmente como entomóloga, a cargo del laboratorio y de todos los proyectos relacionados con insectos en la reserva. Una científica muy trabajadora, acompaña a los investigadores visitantes de las universidades en su trabajo de campo y habla con los invitados, mostrándoles el laboratorio, interactuando con los niños que llegan a visitar y demostrándoles a todos la fascinante colección.

Los huéspedes pueden echarle una mano al Proyecto de Cámaras Trampa, aprender acerca de la microfotografía en el estudio del Laboratorio Mashpi donde se estudian, fotografían y catalogan a los escurridizos habitantes del bosque tropical. El trabajo de conservación también está disponible para aquellos interesados ​​en aprender a identificar el color, tamaño y otras características de los insectos.

Mientras tanto, se invita a los más jóvenes a participar en “búsquedas de tesoro” en medio de la naturaleza, buscar y hacer molduras de yeso de las huellas de los animales, las cuales serán incluidos en el laboratorio o para llevar a casa como recuerdo. El Laboratorio también ofrece un estéreomicroscopio con dos oculares, que facilita a ojos jóvenes examinar las maravillas de esta naturaleza más de cerca.

Para Andrea, la motivación es descubrir una nueva especie. Su predecesor, Carlos Morochz, halló una especie de rana y orquídea durante su tiempo como biólogo residente. Pero encontrar las maneras más innovadoras y atractivas para comunicar todo este conocimiento es la meta inmediata.

«A través de nuestro trabajo en la reserva y nuestro contacto con los invitados, somos capaces de transmitir la importancia del Chocó, generando así más conciencia sobre los problemas de conservación», nos explica.

«Creo que también contribuimos a cambiar las perspectivas de los huéspedes, creando mayor conciencia. Ese es probablemente mi mayor reto: ¡cómo comunicar eficazmente, comenzando con Marc, el gerente general del hotel, lo que hemos aprendido hasta ahora y cuánto todavía nos queda por aprender! «

El Laboratorio Mashpi está abierto todos los días de 8:30 a 22:00 o bajo pedido.

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