Fernando

Fernando Arias (de Mindo) tiene 30 años pero no puede creer que tiene esa edad. Con una de las sonrisas más simpáticas, Fernando siempre está haciendo bromas a sus compañeros guías, a través del hotel lo encontrarás realizando presentaciones en un inglés casi perfecto a sus nuevos huéspedes.

¿Cómo te convertiste en guía?

Inicié en turismo cuando tenía 19 años, como guía de “canopying” en Mindo. Después de un año fui a trabajar en un hotel y me convertí en el guía estrella ahí. Después de cuatro años decidí que quería continuar creciendo y mejorando mi inglés, así que tome un trabajo en un hotel de la competencia que ofreció ayudarme con mi entrenamiento.

Una vez que aprendí inglés empecé a trabajar con algunos turistas Japoneses, ayudándoles a encontrar pájaros inusuales. Hubo un huésped en especial a quién ayudé a tomar fotos, corrí a través del bosque cargando sus grandes lentes. Le ayudé a encontrar 360 especies de aves. Creo que le hice sentir muy seguro y él me ayudó a encontrar más clientes, quienes amaron mi trabajo.

¿Qué fue lo que te trajo a Mashpi?

Para mí, trabajar en Mashpi es como Antonio Valencia jugando en el Manchester United; es el sueño.

Envié una hoja de vida llena de comentarios de huéspedes. Por un tiempo no hubo respuesta, pero un amigo que trabajaba aquí me avisó cuando hubo una vacante en un puesto freelance. Y yo tuve que ganarme el puesto de guía natural. Al principio estuve muy nervioso por el nivel de responsabilidad, pero ahora amo mi trabajo: llevando grupos y creando nuevas expediciones.

¿Cómo aprendiste Inglés?

¡Solo hablando! En uno de los hoteles en Mindo los guías comíamos todos los días junto con los huéspedes. Algunas veces me di cuenta que me estaban hablando, o hablaban de mi pero yo no entendía. Así que me forcé a practicar, hablar y escuchar; ahora soy un guía bilingüe.

¿De dónde nació tu conocimiento sobre las aves?

Cuando era pequeño aprendí sobre aves y sus hábitos cazándolas con mis hermanos. Nosotros incluso cazábamos colibríes y tucanes. A veces lo hacíamos por diversión, otras veces por supervivencia: un tucán puede ir en una sopa o ser una cena.

Cuando el turismo era pequeño, no estaba desarrollado como ahora, y nadie estaba hablando de sostentabilidad o ecología. Pero habíamos llevado a los turistas a encontrar aves y ellos nos daban algunos tips.

Mi tío y tía me ayudaron también un montón. Ellos estaban muy interesados en las aves, ¡mi tío tenía un ojo de águila e incluso cantaba como pájaro! De ellos aprendí que las aves podían ayudarme a lo largo de la vida. Así que me enseñaron un nombre cada semana, en inglés y en español, empujándome.

¿Por qué Mashpi es especial para ti?

En Mashpi tratan muy bien a sus empleados. Lo más difícil es entrar a trabajar aquí, pero una vez dentro te ayudan a crecer. Aquí el 80% de los empleados son de las comunidades locales. Si me hubiera quedado en Mindo, la única posibilidad de crecer viene de la madera y de la tala de árboles. En Mashpi podemos decir que el servicio es diferente, todo el mundo recorre una milla extra para que sea así. Todos nos tomamos el tiempo para ayudar a cada uno de los huéspedes  a acercarse a la naturaleza, desde niños hasta personas con discapacidades.

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